La magia del sueño reparador

La magia del sueño consiste en su cualidad reparadora. Cuando escuchas que en España hay 12 millones de personas que declaran que duermen mal y que es el primer país del mundo en consumo de hipnóticos o medicamentos para tratar el insomnio, comprendes que mejorar la calidad del sueño se ha convertido en uno de los mayores retos a conseguir para muchos profesionales de la salud física y mental.
En Haiku-Futon llevamos muchos años dedicados a crear dormitorios sanos que contribuyan a mejorar la calidad de nuestro descanso. Favorecer un buen sueño ha sido siempre nuestra prioridad.
Desde hace unos años, vemos aparecer profesionales de la medicina y psicólogos que se especializan en estudiar el sueño y se forman para ayudar a las personas a conseguir un descanso reparador. Por eso, hoy podemos tener información muy valiosa sobre este tema que queremos compartir con vosotros.
Lo primero que debemos analizar es cuál es la causa de nuestra falta de sueño. Estas son muy variadas y, teniendo en cuenta que en ocasiones pueden estar ligadas a trastornos físicos anteriores que requerirán la ayuda de médicos, no podemos simplificar el tema dando pautas que sirvan a todo el mundo. Nuestra pretensión se centra en ayudar a entender cómo funciona el sueño, las consecuencias que se derivan de no dormir bien y cómo podemos crear ambientes y hábitos que favorezcan el sueño reparador.
¿Qué es el sueño reparador?
Es una función vital para nuestro organismo en la que se producen procesos fisiológicos, psicológicos y cognitivos que nos permiten recuperar energías, regular el estado de ánimo, consolidar la memoria y mantener la salud. Dormir mal conlleva, por tanto, un empeoramiento de la salud.
Fases y ciclos del sueño
Las fases del sueño, en términos generales, son dos: la fase REM y la no REM, que juntas forman un ciclo de 90 minutos.

Para conseguir un sueño reparador no basta con dormir un determinado número de horas; es necesario tener un sueño de calidad en el que se cumplan al menos 5 ciclos completos.
- La fase no REM (o de ondas lentas): va desde el adormecimiento al sueño profundo. Es en este último donde se produce la regeneración de los tejidos musculares, del sistema inmunológico y el equilibrio hormonal.
- La fase REM (de movimientos oculares rápidos): facilita el aprendizaje, la memoria y la creatividad.
Decimos que necesitamos dormir de 6 a 8 horas, completando al menos 4 o 5 ciclos, para que el cuerpo cumpla su función regeneradora de energía.
Es importante saber que necesitamos de 16 a 18 horas para «generar» el sueño durante el día. Después de este tiempo, el cuerpo tiene una ventana de unos 20 minutos para conciliar el sueño de manera natural; si perdemos ese momento, es fácil que no vuelva hasta pasados 90 minutos en un nuevo ciclo.
¿Qué ocurre durante el sueño?
- El cuerpo segrega, a través de la glándula pineal, la hormona melatonina, encargada de generar el sueño. Si se adquiere el hábito de tomar pastillas que nos aporten esta hormona, corremos el riesgo de que el cuerpo se vuelva «vago» y genere cada vez menos melatonina por sí mismo, aumentando la dependencia al fármaco.
- Se reparan los tejidos musculares y el sistema inmunológico.
- Se realizan los procesos de desintoxicación.
- Se restablecen las defensas.
- El tracto intestinal realiza una limpieza o «barrido», preparándose para el día siguiente.
Efectos a corto plazo de no tener un sueño reparador
Dormir mal presenta síntomas que pueden confundirse con los de la depresión:
- Sensación de fatiga, cansancio y falta de concentración (debido a una menor producción de neurotransmisores).
- Irritabilidad y falta de memoria a corto y largo plazo.
- Mayor riesgo de accidentes.
- Compromiso de la salud física, cardiovascular, endocrina e inmunológica.
Hábitos y ambiente propicio para dormir bien
Debemos entender que el sueño se empieza a fabricar durante las 16-18 horas que estamos despiertos. Por ello, atender a pequeñas rutinas diarias que nos ayuden a no acumular estrés es fundamental:
- Actividad física: Hacer algo que nos guste todos los días (andar, yoga, pilates, nadar, etc.) ayuda a mover nuestra energía.
- Alimentación: Mantener una dieta equilibrada habitualmente.
- Rutina: Establecer horarios regulares para favorecer el ritmo circadiano.
- Oscuridad: Es vital para ayudar al cuerpo a generar melatonina.
- Ventilación: Airear el dormitorio antes de entrar. El cuerpo necesita bajar 1 o 2 grados para dormir, por lo que refrescar el cuarto y la cama es importante.
- Materiales naturales: Utilizar productos naturales en colchones y ropa de cama facilita el intercambio térmico. Los colchones de látex y los futones de algodón son termorreguladores y facilitan el movimiento.
- Higiene digital: Evitar la exposición a luces blancas de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
- Calma mental: Meditar o simplemente observar la respiración ayuda a entrar en el silencio necesario.
Es bonito pensar que utilizamos la misma palabra, «soñar», tanto para el descanso físico como para imaginar, desear y crear universos que nos ayuden a crecer como personas. Tener un sueño reparador es un placer al que no debemos renunciar nunca; en la magia del sueño reside una de las mayores claves de nuestro bienestar.
En Haiku-Futon te ayudamos a cuidar tu sueño.
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